La tortuga y la liebre

Leí acerca de la metáfora de la carrera entre la liebre y la tortuga.

Para quien no se la sepa, la sintetizo:

La liebre y la tortuga entran a una carrera y en cuanto se escucha el disparo de salida, la primera sale volando hasta quedarse unos cuantos metros antes de la salida, donde decide- pensando que la tortuga NUNCA la va a alcanzar- echarse una siesta antes de cruzar la meta.

Cuando despierta, se da cuenta que la tortuga va cruzando la línea de llegada y ella ya NO PUEDE HACER NADA pues SIEMPRE pensó que no le podría ganar al considerarla LENTA.

Es así que nuestras vidas corren a la velocidad de la LIEBRE o de la TORTUGA, pero no sólo nuestra vida, sino nuestros proyectos, nuestros sueños y nuestros deseos.

Hay personas que corren tras sus sueños como si no hubiera un mañana. No descansan, no duermen, viven estresados, se lamentan si llega el sábado y no hicieron la lista de los 1000 pendientes; y de tanta angustia, terminan frustrados o desesperados al no conseguir inmediatamente sus metas. A ell@s los podríamos llamar “liebres”.

Existen otros individuos que se la toman con calma. Van a su tiempo y no se preocupan por la meta en sí, sino por ir aprendiendo en el camino; con tal de absorber, de modificar, de cambiar de rumbo, porque saben que al final, van a llegar. Son l@s famos@s tortugas.

Hace unos días supe que una ex compañera de estudios, además de ser exitosa (y no hablo solamente de ser solvente con su trabajo) en una actividad que ella determinó, concluyó ya, tres diplomados más que le han ayudado a formarse para dar a sus clientes lo mejor de sí misma, además de aprender más sobre su propia persona. Ella, la que no sobresalía por sus dieces, sabía a dónde quería llegar, lo tenía visualizado y lo empezó poco a poco, sin dormirse como la liebre antes de concluir la carrera, sino que fue haciendo MICROACCIONES que la llevaron a hacer una pequeña acción que la acercara a su meta: desde estudiar unas páginas de un libro, revisar expedientes, hasta llamar a sus antiguos clientes para ofrecerles promociones. TODOS LOS DÍAS AVANZÓ UN PASO. Y como la tortuga, alcanzó la meta.

Así que si quieres ir por lo que deseas, prepárate realmente, tomátelo en serio y responsabilízate de tus acciones cada día y marca la diferencia con una pequeña dosis diaria de avance para que sorprendas a todos (incluid@ tú mism@) cuando llegues a la meta.

2 comentarios en “La tortuga y la liebre

  1. Ma. Eugenia Benitez octubre 22, 2018 — 1:39 am

    Excelentes temas Pilar, te envío saludos.
    Atte. Maru Benítez 😊

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    1. Gracias, Maru. Me honra que leas mi blog. Saludos!!

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