Me das miedo Chat GPT

Therapist talking to a young woman in a counseling session

Cuando me siento triste, le pregunto a la IA qué hacer. Y me lo dice, así sean las 2 de la tarde o las 11 de la noche. No me pregunta ni me cuestiona. Eso es ayuda.

Es verdad, la IA llegó para quedarse. No sólo para ayudar en tareas escolares o para desarrollar un ensayo de investigación (aunque sus fuentes sean falsas). También para ser el nuevo psicólogo de muchas personas.

Entremos al tema.

Hace varios años que me dedico específicamente a la psicoterapia. He atendido a adolescentes, adultos y parejas, y en un momento, también a familias, y lo que he visto es una transformación de los formatos, enfoques y maneras de hacer terapia. Mucho tiempo la consigna fue que debía ser un proceso largo y con reglas estrictas en cuanto a la constancia de las sesiones.

Actualmente, y desde mi perspectiva, los objetivos o intenciones, así como la idea de la gente sobre lo que debe ser un proceso terapéutico, han cambiado.

Las personas van más a ser escuchadas que a estar un año con alguien para conocerse o cambiar. No digo que no siga habiendo personas en búsqueda de su verdadero yo, pero, sin duda, hay más casos de necesitar ser escuchados, que de llegar a las profundidades del ser.

En una formación reciente, me encontré aun con la idea de que un proceso debe durar un mínimo de tiempo y debe ir por fases, al principio, generar confianza y hacer alianza con el terapeuta, y después, definir los temas a trabajar para tener un objetivo definido. En la práctica real, aunque suene a pleonasmo, lo que sucede es que las personas quieren la constancia de que esa situación puede ser resuelta pronto. No están pensando en estar en un lugar por mucho tiempo para algo que, incluso, ya lo saben, pero necesitan la confirmación de otra persona, en este caso, de una persona formada en terapia psicológica y/o acompañamiento emocional.

Y este terreno se hizo fértil para lo inmediato, por lo que la IA pudo pasar sin pedir permiso, ¡y se fue hasta la cocina!

La verdad, al menos la que yo veo, es que la IA se aprovechó de aspectos con los que muy difícilmente un psicólogo podrá «competir»: la gratuidad, la disponibilidad, la inmediatez, y la calma inmediata que proporciona. Hay que reconocerlo, porque, aunque queda claro para mis pacientes y posibles consultantes que no soy una psicoterapeuta de urgencias y, por lo tanto, no voy a responder una llamada un miércoles a las 3 de la mañana, hay otros profesionales y otras modalidades, como la propia IA, quiénes sí estarán dispuestos a hacerlo.

Si bien la IA no sustituye el proceso terapeutico ni tampoco la escucha y la mirada humanas que tanto nos devuelve como personas, sí es quién está dictando lo que hay que hacer en un momento de ansiedad, o dando recetas de 10 pasos de cómo olvidar al ex con tan sólo una pregunta.

Seré muy honesta y diré que yo también he ido para un asunto muy específico en busca de un psicólogo, y en más de una ocasión, con una sesión ha sido más que suficiente para llevarme la idea o la acción a realizar para hacer un cambio. Otras, sobre todo, la primera experiencia con un profesional, duró seis años. ¿Una invalida a la otra? No lo creo.

Esa elección es la que hará que las personas busquen algo inmediato, sin dolor y gratuito, y por otro lado, llevará a otros a un espacio terapéutico en donde no sólo resuelvan el motivo original de consulta, si no que además, los haga más conocedores de si mismos, y los ayude a evolucionar emocionalmente. Y ahí radica, considero, el futuro de la psicoterapia: en la diversificación de servicios de índole emocional que ofrezca el mercado, incluyendo a la IA.

No sé si nos volveremos escuchadores o miradores de historias, aspectos que no considero (por lo menos un tiempo) pueda cubrir el Chat GPT, pero sí está siendo un reto mirar los territorios desde los que podremos ayudar a una persona en su bienestar mental y emocional, sin morir en el intento.

Y dejo para la reflexión esta respuesta que me otorgó Google:

El uso de inteligencias artificiales para apoyo emocional y salud mental ha crecido exponencialmente. Actualmente, un 23 % de los adultos y hasta 1 de cada 8 jóvenes recurren a chatbots como ChatGPT para obtener consejos o desahogarse. Cerca de 1 millón de usuarios mantienen conversaciones semanales de carácter altamente sensible.

Al final, será interesante saber cómo los humanos empezamos a convivir con la tecnología emocional. Se abren las apuestas.

Publicado por Pili Quiriz

Profesional de la psicoterapia, profunda y respetuosamente interesada en encontrar caminos que ayuden a las personas a encontrar herramientas para afrontar y solucionar sus problemas de vida.

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