No me enoja, me duele, y porque me duele, tengo una respuesta. Te grito o me callo, me alejo o discuto. No son bonitas mis acciones, pero es que adentro hay algo que me grita que es injusto, humillante, que me da miedo o que me supera. No, no me estoy justificando. Sólo quiero expresar lo que está pasando conmigo cuando me enojo.
Nunca te hablo de mi pasado, ahí hay historias que me atraviesan todavía, y cuando tú y yo vivimos experiencias que se asemejan, yo me olvido que estoy en el presente, y que soy un(a) adulto(a). Me convierto en un impulso y en la expresión de una necesidad no satisfecha. No, tú no tienes que satisfacerla, ahora lo sé, pero aún no lo sé manejar, estoy aprendiendo de dónde viene el dolor que, de tanto no atenderse, ya se hizo «piedra», se transformó en enojo, y a veces parece furia, y rabia…
Atención, tener un lugar especial, sentirme valiosx, escuchadx, amadx, aceptadx, reconocidx, todas son necesidades que debieron haber marcado mi existencia, y algunas hoy en día, todavía sigo buscando, equivocadamente, de que tú lo hagas, y no, ya sé, y me duele aceptarlo, a mis papás les tocaba, y por muchas razones, no fueron capaces de hacerlo. Lo que ahora debo hacer es trascender esas experiencias, diferenciarlas de lo que me pasa contigo, de darle un lugar al dolor para que no siga disfrazándose de enojo, y pueda yo vivir el presente de mi vida adulta.
Más que disculparme después de enojarme, necesito seguir aprendiendo otras alternativas para no llegar a esas acciones que me hacen alzar la voz o irme. Ya me dijeron que respire desde la panza, darme cuenta de lo que pasa con mi cuerpo cuando la tensión se acumula, hacer un tiempo fuera cuando la presión ya no es controlable, poner un espacio entre tú y yo, irme un momento y decirte, sobre todo, eso, aprender a expresar lo que me está pasando, decirte que me tengo que ir porque estoy empezando a enojarme y necesito tomar un respiro para poder tratar el tema que me incomodó.
Sé que esto me llevará un tiempo porque necesito observarme más, escuchar a mis pensamientos, sacarlos de mí al escribirlos o grabarlos en una nota de voz para mí mismx, sólo siendo más atento a mi mismx, puedo hacer una diferencia con los demás.
Y sí, también necesito ir a mi pasado para abrir esas historias que aún tienen impacto en mi vida interna. Sé que ahora puedo hacerme cargo, pues recién aprendí que soy yo el responsable de satisfacer mis necesidades afectivas, y que los demás sólo podrán resonar conmigo, pero no pueden cumplirlas sin que yo no haga nada. Por eso puedo «viajar» al pasado, porque sé que eso que me pasó, ya no me está pasando ahora, y que soy yo quien puede cuidarme y darme afecto y aceptación.
Gracias por escucharme, esto también lo hago por la gente que está en mi vida.
Prometo hacer todo lo que requiera para que el enojo no se convierta en mi dueño.