«No soy suficiente»

¿De dónde proviene esa frase? Te aseguro que no es original tuya, pero sí te la has apropiado, y por eso, muchas veces, crees que es lo que tú piensas de ti mismo. Mentira.

Te cuento lo que posiblemente haya pasado: Tú tuviste, en tus primeros años, a unos papás a los que nadie les dijo que lo más importante para un hijo es que se sienta amado por ellos. No, los papás se preocuparon por darte alimento, un techo y una escuela, si bien te fue, y listo… Y eso que dicen se llama «necesidad emocional» no estaba en su canasta básica, por lo tanto, no contó para ellos.

Entonces, creciste y te hiciste un adolescente, luego un joven, y ahora, un adulto… Y has vivido experiencias -sobre todo- románticas o laborales, en las que escuchas continuamente esa frase que repite: «no eres suficiente», y que te convoca, en tus relaciones de pareja a tener respuestas iracundas, ansiosas, depresivas, exageradas o explosivas, ante las acciones que interpretes como que «te van a dejar, se van a ir, se fijan en otro u otra, o pierden el interés en ti»…, y en el lado laboral, te hacen pensar que «por eso no te suben de puesto», o si estás en uno alto, que «estás siendo un fraude», y que se van a dar cuenta, o que, en efecto, «no eres suficiente para tal puesto», y entonces te presionas, te abrumas, te desconectas de ti y te desgastas enormemente.

Esa idea de no ser suficiente proviene entonces, de un aprendizaje inicial, en el que se te debían dar los elementos necesarios para que tú formarás una idea, en general, positiva, sobre tu persona. Una en la que tú pudieras saber tu valor, la aceptación de tu persona, el reconocimiento de talentos y habilidades, que no tuvieras más que ser tú mismo y que, apoyado en esa idea original de los padres, tú pudieras confiar en ti y en ser suficiente… Pero no, casi nunca sucede así, porque nuestros padres provienen de otros padres y ellos a su vez también, en donde no hubo, o si fue así, fue muy básico, poner atención a lo emocional.

Entonces, hay mucha chamba qué hacer.

Sepamos algo: suficiente, etimológicamente hablando, significa «bastante para lo que se necesita» o «apto o idóneo». En ese sentido, no sentirse suficiente, sería algo así como «no soy bastante para lo que se necesita», o «no soy apto o idóneo», y aquí te invito a que ampliemos la mirada porque el no sentirse suficiente también se acompaña de lo que los niños, siendo pequeños, aprenden que «deben hacer» para ser amados por sus padres. En teoría se les debería amar así como son, pero no, mayormente, los padres (inconscientemente o no) buscan maneras para que el menor sea el «más» en algo: el más inteligente, el más listo en la escuela, el de los dieces, el más simpático, el más alto, el más deportista; como una forma de ir creando esa figura de la que hay que estar orgullosos, porque pareciera que siendo lo que sé es, no es suficiente… ¡Vaya ironía!

De ahí que siendo adultos, andemos cargando una parte emocional, que hoy en día se le han dado nombre como el niño interno, el niño interior, las heridas de la infancia, entre otros, y que, de manera singular, nos mantiene atrapados en el pasado.

Por supuesto, ese pasado ya no existe, pero si en la mente continúa repitiéndose esa creencia sobre no ser suficiente, te «regresas» y activas el tiempo en el que, de manera directa o indirecta, te lo hicieron saber, y te conectas con esas infancia, permaneciendo activa esa idea que te impide o te limita el desarrollo o el logro de metas y/o relaciones más adultas, y con ello, más satisfactorias.

A veces, solos no podemos permanecer en el tiempo presente, ni tampoco reprogramar (por así decirlo) esas creencias para reasignar otras que sean más colaborativas y significativamente más positivas, por lo que acercarte a una terapia individual o grupal, de forma privada o en alguna institución educativa que tenga una clínica, puede guiarte en la resolución de historias del pasado que aún se encuentren vivas en una parte de tu mente y reactiven emociones similares en tus experiencias presentes.

Y recordar que ahora eres un adulto, una adulta y que eso que te pasó, ya no te está pasando… Si fuiste convocado o convocada a creer de ti que no eres suficiente, salte de ese aprendizaje y mírate como te miraría la persona más gentil y bondadosa del mundo. Prueba a hacer este ejercicio, y acércate a un espacio donde puedas seguir desarrollando estrategias que te lleven a un lugar más generoso emocionalmente.

Pili Quiriz

Psicoterapeuta mexicana

Publicado por Pili Quiriz

Profesional de la psicoterapia, profunda y respetuosamente interesada en encontrar caminos que ayuden a las personas a encontrar herramientas para afrontar y solucionar sus problemas de vida.

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